Hay etapas en las que toca volver, retornar a lugares familiares y queridos, donde viviste algo parecido a la felicidad, rodeado de esos amigos de siempre, de esos que nunca te abandonan por muy lejos que te hubieses ido, que siempre cuando vuelves te reciben con la mejor de sus sonrisas y los brazos siempre abiertos, esos que al minuto, sientes como si no te hubieras ido.
En esta en especial, el retorno se debe a un lugar del que en realidad nunca nos hemos ido, pues a la Virgen nunca la hemos desterrado de nuestro corazón, a su ermita hemos ido siempre que nos ha sido posible y ha estado, está y estará en nuestro día a día, en cada uno de nuestros actos y en cada pensamiento.
Volvemos a nuestra Hermandad, pequeñita, acogedora y familiar, a nuestros amigos, esos con los que ya jugábamos de niños, aprendimos a hacernos mayores juntos, fuimos a nuestras bodas, bautizos, comuniones y a todo lo que había que ir.
En ese camino de vuelta con nuestra Hermandad, digo yo que parecemos plañideras, lloramos cuando se nos va alguien, con la emoción y alegría de plantarnos ante Ella y lloramos de risa con las mismas o parecidas ocurrencias de cuando teníamos el acné devorándonos la cara.
Una misa de noviembre en la aldea, reviviendo lo que es el amor a la Virgen en compañía de nuestros hermanos, una Candelaria pasada por agua, mas, iluminada con la Luz inmensa de una madre, que pudimos ver reflejada en las pupilas de cada uno de sus hijos, nuestros hermanos, recientemente un Paso del Quema, donde se removieron las entrañas, al tener presente momentos pasados, gente que nos dejó antes de tiempo y momentos presentes y preciosos rodeados de nuestra gente, mojados los pies, tembloroso el corazón, henchida el alma y los ojos llorosos, lo dicho, plañideras.
Gracias por nunca haberos ido.
RMA
Sentido el tono
quebrada entera la voz
!Pregonera!!
me traes todo Rocío
remueves las entrañas.
RMA
Lo que nos mueve
en el camino y la vida
Blanca Paloma.
RMA
El río quema
refrescando los pies
templa el animo
y acentúa las ganas
de postrarse a tus plantas.
RMA
Los pies mojados
corazón al galope,
magia del Quema.
RMA
Dulce promesa
tras las duras arenas
tu Luz, tan dulce.
RMA
Rezar, cantarte
con los pies en la arena
luz de candela.
RMA
Tras veinte años,
ilusión por pisar
La Raya otra vez,
en la arena mis botos,
a paso, Tu Camino.
RMA
Pisar de bestias
anuncian la cercanía
de mi simpecao.
RMA
Rezan cantando
y el canto es alegría
de almas blancas,
de corazón, profundo
de hijos agradecidos.
RMA
Brillo en los ojos
de todos tus hijos,
mis hermanos.
RMA
Cuanta alegría
saber que nos esperas,
noche de estrellas.
RMA
Clavan las mulas
a tus pies sus rodillas
Blanca Paloma.
RMA
El frío de tu reja
y la calidez de tu mirada,
el egoísmo humano
y la ofrenda de todo un Dios,
las tinieblas donde retozan las almas
y la luz de tus ojos,
el cotidiano laberinto
y la rectitud de tu camino.
Siempre hay que volver,
siempre he de volver
mi meta tus ojos
mi hogar tu regazo.
RMA









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