Es cada siete años, tiene a bien llegarse al que es su pueblo, aunque no todo su pueblo y todos los que la amamos, no seamos de allí.
Tiene el gustazo de darse un paseo entre los pinares, al embrujo de la luz de la luna, para que, antes, en la aldea, durante, en el traslado y más tarde a su llegada a su amado pueblo, podamos acompañarla. Aquí no vamos a verla, vamos a acompañarla, haciendole llegar nuestro aliento y cariño, nuestro amor, al caminar junto a ella literalmente, pues no creo que, a lo largo de la vida los que la conocemos algo, seamos capaces de avanzar sin ella y al igual que desde el Rocío hasta Almonte entre sus preciosas manos lleva a su amado hijo, a nosotros nos lleva en volandas desde el alba hasta nuestro ocaso.
No se cantar ni bailar
ni caballo tengo en la cuadra,
sólo se que me gusta rezar
al abrigo de tu mirada.
RMA
Vibra con fuerza
lo que ha de vibrar,
los corazones.
RMA
Reencuentro
con las estrellas del camino,
con la noche,
con mi gente de siempre
con mi Guía, Contigo.
RMA
Una plegaria
bajo las estrellas
y entre pinos,
por lo bajo te rezan
con amor, tus hijos.
RMA
Acompañarte
bendito privilegio,
en el Camino.
RMA
Bendito el camino
que hasta tí me lleva,
bendita arena.
RMA
Marea humana
que te quiere y acompaña
en tu traslado.
RMA
De negros pinos,
nocturno skyline
escoltan tu paso.
RMA
Verte surgir
entre los negros pinos,
brotan sentimientos.
RMA
El resplandor
que anuncia tu llegada
Paz, emoción.
RMA
Tornan en risas
plegarias plenas de fé,
son tu alegría.
RMA
Con sus recuerdos
cada uno de sus días,
sueña contigo.
RMA
Gracias, por hacerme ver tu amor en los ojos de mis hermanos.
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