Hay regalos que te hacen personas, aún cuando hace ya demasiado tiempo que no están con nosotros.
Este es uno de ellos.
Buscando en esa cueva de locos en la que a veces se transforma un trastero, me topé con unos cuantos álbumes de fotos de hace mucho tiempo.
En ellos amén de las típicas fotos de grupo con amigos, encontré éstas de una ciudad que siempre me cautivó, pero que no he tenido la suerte de verla nevada.
Precioso, mis pupilas bebían cada uno de los detalles de las fotografías, me parecieron un auténtico tesoro, un grandísimo regalo.
Gracias Sara.
RMA







No hay comentarios:
Publicar un comentario